¿Por qué un mismo maestro acompaña a su clase
durante ocho años?
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Los maestros y maestras acompañan durante 8 años consecutivos
a su clase, impartiendo cada mañana la clase principal en la
que se trabajan todas las materias escolares a excepción de
las lenguas extranjeras, el deporte y las materias prácticas.
Permanecen junto al alumno en el período de su desarrollo comprendido
entre el cambio de dientes y la pubertad como garantes de una continuidad
viva en las relaciones personales. Antes que sentar sus bases en programas
educativos, la pedagogía Waldorf se apoya primordialmente en
la efectividad educativa de la personalidad del maestro, el cual llega
a convertirse, consecuentemente, en una autoridad natural para el niño.
Con la aparición de la capacidad de juicio autónoma los
maestros delegan la dirección de la clase en el claustro de
maestros del nivel superior.

En la Escuela Waldorf un mismo maestro o maestra acompañan a
un mismo grupo escolar durante 8 años, impartiendo materias
como la escritura, el cálculo, la lectura, el dibujo y la pintura,
el canto y la flauta, la lengua materna, historia, matemáticas
y geometría, geología, biología, física
y química durante los niveles básico y medio, hasta
dejar su clase en mano del claustro de maestros del nivel superior
al finalizar
su ciclo.
Estas asignaturas se imparten en las dos primeras horas lectivas
cada mañana de la jornada escolar como “clase principal” por
períodos de varias semanas de duración. Con ello maestros
y maestras asumen una posición especial, puesto que cada día
a la misma hora trabajan con “sus” alumnos, de forma que
entre ellos y los niños se establece una especial relación
de confianza. Y a través de ello surge de forma natural una
especial autoridad que genera por sí misma el clima de apertura
y atención necesario para el aprendizaje.
La autoridad del profesor es una parte importante de la concepción
pedagógica de la Educación Waldorf. Pero no debe ser
confundida con un sistema autoritario anacrónico en el que se
imponen métodos de enseñanza centrados en el profesor
e impuestos mediante métodos disciplinarios. Al contrario que
en cualquier concepción orientada según la metodología
educativa, se trata en este caso de una clara influencia del profesor
en la enseñanza como Persona. En lugar de plantear un currículum
impregnado de tecnocracia, con un superestructurado catálogo
de metas de aprendizaje, las cuales implican que la personalidad del
maestro quede relegada, en la Pedagogía Waldorf el maestro se
posiciona como ser humano ante los niños a él confiados
para su educación. El les escucha, indaga e inquiere y allí donde
es necesario pone límites que posibiliten una orientación,
en una palabra: educa. El maestro de clase está preparado para
preceder a sus alumnos en una parte del camino, a fundir su biografía
con la de ellos. Asume la función del ejemplo – uno de
los aspectos de la labor del maestro – la cual incrementa su
importancia cada vez más, dado que el número de hijos
de familias monoparentales, así como niños abandonados,
adquiere una enorme dimensión en las grandes ciudades.
Estas tareas educativas no pueden ser satisfechas mediante procesos
educativos institucinalizados, sino que implican unos conocimientos
previos de las condiciones de desarrollo del hombre en crecimiento.
Por ello el enseñante es un aprendiz en cuestiones de Antropología,
que intenta aplicar las materias educativas, no sólo de acuerdo
a las fases de desarrollo del niño – según la enseñanza
de Rudolf Steiner – sino que también ha de servir
como impulsor de desarrollo.
El maestro – formado en la Antropología de Steiner – crea
sus inspiraciones pedagógicas a partir de observaciones concretas
en sus alumnos y alumnas y realiza después la elección
de la materia. Con otras palabras: va al encuentro de los niños
en aquel punto en el que éstos se hallan.
Está claro que el concepto de la autoridad ejemplar del maestro
encuentra sus límites allí donde el niño ya no
está dispuesto a seguir sin mayor razón a su maestro.
Aproximadamente alrededor del duodécimo año de edad comienza
la búsqueda, crece la confianza en la creciente capacidad
de juicio, nace el deseo de actuar en base a la propia responsabilidad.
Acelerar el desarrollo del niño lleva a anticipar la pubertad
de forma que en la práctica en muchas escuelas, maestros
especialistas del nivel superior asumen la enseñanza junto
al maestro de clase. Mathias Riepe
Bibliografía:
F. Bohnsack, Aufgaben der Schule heute, en: F. Bohnsack, E.M..
Kranich (Hrsg.), Erziehungswissenchaft und Waldorfpädagogik,
Der Beginn eines notwendigen Dialogues 1990
E. Gabert, Autoriítat und Freiheit in den Entwicklungsjahren.
Das mütterliche und das väterliche Elelement in der
Erziehung, 1983
J. Kiersch, Fragüen an die Waldorfschule, 1991
H. Müller- Wiedemann, Mitte der Kindheit, 1984
W. Riethmüller, Der Kkassenlehrer an einer Waldorfschule, en:
S. Leber (Hrsg.) Waldorfschule heute. Einführung in die Lebensformen
einer Pädagogik, 1993
“… la educación Waldorf no es un concepto
claro para los americanos. Otros movimientos educativos independientes,
que en sus esfuerzos por integrar en cada etapa de la educación
arte, ciencia y la imagen del ser humano como un todo no profundizan
con mucho tanto como la Pedagogía Waldorf, han llamado
curiosamente mucho más la atención que esta última.
En un tiempo en el que en el sistema educativo americano se buscan
nuevas soluciones y se establecen nuevas prioridades, el movimiento
Waldorf, con su compresión única de la educación
infantil, su práctica durante décadas en la enseñanza
y su experiencia institucional, merece un examen y una consideración
fundamentales por parte de todos aquellos que se ocupan de cuestiones
de la educación y el desarrollo del ser humano en conjunto.”
Douglas Sloan, Ph. D., Profesor of Education, Teachers College,
Columbia University
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