Evaluación individual sin notas – descripción
en lugar de valoración
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La escuela como prueba competitiva es una parte esencial de la injusticia
social de nuestra sociedad hoy día. El rendimiento que se exige
al niño mediante la presión de una calificación
realizada a través de notas contribuye muy poco al desarrollo
de una autonomía responsable. La evaluación individual
describe al niño en el desarrollo de sus facultades de forma
global. Con ello la voluntad del niño se inflama para aprender
y mejorar su trabajo – no como una obligación, sino en
libertad. La evaluación representa:
- una caracterización individual de las fuerzas del niño
- un dictamen sobre las posibilidades del escolar con respecto a
su contribución social
- propuestas sobre metas y orientación escolar
- un juicio comparativo y objetivo de los niveles alcanzados por
el alumno
- y finalmente un espejo del propio trabajo en su entorno global.

El texto de la evaluación que cada alumno recibe al concluir
el año escolar es la descripción personal individual
de su rendimiento realizada por el profesor. El mayor progreso del
alumno es su propio desarrollo. La evaluación describe por tanto
el progreso alcanzado por el escolar en términos relativos
a su desarrollo individual.
En las clases inferiores la evaluación tiene como objeto aportar
una caracterización individual. El maestro de clase imparte
en su clase la enseñanza de muchas materias y documenta por
tanto, que trabajo se ha realizado en las diferentes materias y describe
para cada uno de los alumnos los pasos que él o ella han
dado durante este trabajo.
El maestro de clase cuida y acompaña a su grupo escolar en esos
pasos del aprendizaje cada día durante ocho años, organiza
fiestas, hace visitas a sus hogares, conoce a sus alumnos. Su evaluación
es un informe sobre un comportamiento frente al aprendizaje, sobre
su relación social en la clase, sobre toda su vida escolar
.
Acompañando a su calificación cada alumno recibe de su
maestro de clase un poema escogido que puede servirle como orientación
en su camino. Además se añaden breves reseñas
de los profesores especialistas en el resto de las materias. Lengua
extranjera, euritmia, trabajos manuales, jardinería, taller,
deporte y música.
En la edad de 6 y 8 años las calificaciones son recogidas por
los padres, solamente cuando en su desarrollo el niño comienza
a reconocerse como ser independiente (alrededor del 9º año)
recibe su evaluación personalmente.
En el nivel superior (15-18 años) aparecen en el lugar del maestro
de clase “generalista” el profesor “especialista”.
En esta evaluación corresponde cada vez más el juicio
- comparativo de los objetivos alcanzados. Los alumnos deben aprender
con ello a juzgarse a sí ,mismos. Estos reciben como calificación
final un texto de evaluación amplio que describe el trabajo
realizado durante el último año en todas las materias
el profesor se retrae, y como punto central, también en la calificación,
aparece la actividad desarrollada por el alumno. El joven, que ahora
deja la escuela, se percibe reflejado a través de su propio
trabajo descrito en su evaluación. Esta calificación
encierra en sí todas las posibles previsiones para el futuro.
En este punto se produce con facilidad un conflicto con las escuelas
sustentadas por el estado, especialmente en aquellos países
en los cuales el acceso a una formación superior queda legitimado
a través de la graduación escolar. Tales títulos
miden el valor de un ser humano de acuerdo a sus rendimientos en las
diferentes asignaturas y se autojustifican por tal medio. Pero de esta
forma impiden el deber primordial de la escuela, la formación
del ser humano.
Para que los alumnos no se vean perjudicados, las Escuelas Waldorf
negocian con las autoridades responsables cuales han de ser las
condiciones para una graduación igualitaria.
Bien reciben sus calificaciones textuales traducidas a calificaciones
en notas, y por tanto se ven reconocidas, o se realizan pruebas
de rendimiento específicas. Fundamentalmente se persigue que el
sistema de titulación tenga la mínima influencia posible
sobre el objetivo original de la escuela, la formación humana.
Las Escuelas Waldorf intentan por ello influenciar las políticas
de educación especialmente en este punto. Gerd Kellermann
Bibliografía:
H. Becker, H. von henting (hrsg.) Zensurn. Lüge-Notwendigkeiten-Alternatiwen,
Frankfurt, 1993
Chr.Lindenberg, Waldorfschule: Angstfrei lernen, selbsbewusst handeln,
Hamburg 1975
“Quizá el acceso de la Pedagogía Waldorf
a la educación pueda compararse del mejor modo con los
padres, dado que apela a las capacidades y posibilidades de entrega
mas profundas en todos aquellos que toman parte en este difícil
pero fascinador y vivaz esfuerzo. La escuela Waldorf se ocupa
del desarrollo de las capacidades únicas de cada niño
individual, y, como resultado de ello, de nosotros y nuestra
civilización”.
Dr. Robert McDermott, President, California Instittute of Integral
Studies
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