Aprender haciendo
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Siempre y cuando el encuentro con la materia concreta no provenga de
una aproximación cognoscitiva primaria de forma reflexiva y
analítica, cualquier aprendizaje a partir de una actividad específica
es básicamente un “aprendizaje práctico”.
El aprendizaje práctico como un aprender con “las manos,
el corazón y la cabeza” se lleva a cabo en cada objeto
desde lo práctico y a partir de la experiencia del propio trabajo.
La formación general práctica transmitida a los jóvenes
les educa a ser consecuentes en su hacer y en su pensar, les cualifica
para un trabajo técnico-manual.

La transformación hacia una sociedad industrial y posteriormente
una sociedad de la comunicación ha puesto de relieve el déficit
en el sistema de formación de los últimos trescientos
o cuatrocientos años: el aprendizaje manual y práctico
pre-profesional ha desaparecido del proceso educativo. La formación
cognoscitiva-intelectual unilateral, que impregna todo el sistema educativo
nos hace olvidar que los presupuestos de la transformación tecnológica,
económica y social de nuestro tiempo se basan en formas productivas
artesanales de una organización gremial medieval con espacios
vitales cerrados y aún comprensibles para el individuo.
En tanto que el presente sólo puede ser comprendido en la medida
en que la evolución del pasado se ha visto consumada, la identificación
del joven consigo mismo y su entorno se ve posibilitada a través
de la experimentación de las condiciones esenciales del presente
mediante una actividad independiente, dirigida de forma práctica
y directa.
Consecuentemente desde el inicio de la vida escolar el proceso
de aprendizaje será dispuesto de tal modo que “la mano, el corazón
y la cabeza” sean coparticipes del mismo. El acceso a las denominadas
técnicas culturales, que en muchos aspectos por abstracto e
impositivo resulta problemático, tiene lugar al escribir, calcular
y leer mediante un “dibujo pictórico” y ejercicios
rítmicos, que abordan todo el ser humano. Tocar la flauta y
el trabajo manual constituyen otras esferas del ejercicio práctico. “Despertar
al entorno” se condensa nuevamente en el tercer año escolar
como motivo de desarrollo en tanto que se crean relaciones con todos
los ámbitos de la vida a través de una enseñanza
organizada en torno a proyectos (construcción, agricultura,
conocimiento de diferentes oficios manuales tradicionales…)
El nivel medio de enseñanza posibilita experiencias a partir
de opciones prácticas que se desarrollan en los talleres manuales
(textil, madera, cerámica, alfarería, electricidad).
Se forman destrezas básicas como la habilidad manual y el sentido
de la proporción, virtudes como la exactitud, la perseverancia
y la decisión se ven fomentadas. Las ideas se trasvasan a un
plano y de éste pasan a ser piezas de trabajo, los alumnos se
confrontan con los límites impuestos por el material y
el manejo de las herramientas.
En el aprendizaje práctico se dan rectificaciones a partir del
mismo hecho aprendido. La pedagogía en estos años se
orienta para conducir al alumno “hasta el concepto a través
de la acción”. Las materias escolares han de estar interrelacionadas
de tal forma que la construcción y conformación de un
objeto que ha de ser creado resulte evidente a partir de su función
y las leyes fundamentales a las que se haya sujeto. Las habilidades
básicas manuales y el sentido de los materiales se transmiten
en el nivel superior, a partir de la 9ª clase, a través de una
formación básica en diversos ámbitos técnicos
y manuales.
Organizada en forma de curso o taller, complementada y profundizada
por la experiencia de diversos períodos de prácticas,
que los alumnos superan en los lugares externos a la Escuela (prácticas
forestales-7ª clase, Agricultura-9ª clase, Agrimensura-10ª clase, Industria
11ª clase) la formación general práctica desemboca en
algunas escuelas en la formación profesional al finalizar la
10ª clase. La integración de la formación general y profesional
se fundamenta en la denominada Concepción Pedagógica
Básica de Steiner y fue puesta en marcha por primera vez en
la Escuela Hibernia en Herne – Alemania. Entretanto un número
de jóvenes escuelas, aún pequeño pero creciente,
busca las posibilidades de combinar el aprendizaje escolar con la formación
profesional. Y es en este punto donde se desarrollan nuevas ideas para
crear nuevos sistemas de relaciones con colaboradores en el ámbito
de los oficios y profesiones, así como en la industria, para
permitir la realización de una formación profesional
acompañada por la Escuela Waldorf. Mathias Riepe
Bibliografía:
P. Fauser, K.J. Fintelmann, A. Flitner (Hrsg), Lernen mit Hand
und Kopf. Berichte und Anstösse zum praktischen Lernen
in der Schule, 1983
K.J. Fintelmann, Studie ubre die Integrierbarkeit von beruflicher
und allgemeiner Bildung. Schriftenreihe Bildungsplanung des
Bundesministeriums für Bildung und Wissenschaft, Bde. 26 und 27, München
1979
Schriftenreihe Bildungsplanung des Bundesministerium für Bildung
und Wissenschaft, Bde. 26 und 27, Múnchen 1979
R. Steiner, Drei Vorträge über Volkspädagogik, 1919,
en: Neuorientierung des Erzieehungswesens im Sinne eines freien Geisteslebens,
GA 192
“No existe tarea más importante que proporcionar
a nuestros hijos la mejor preparación posible para las
exigencias de un futuro lleno de desastres, una preparación
que tiene como objetivo el cultivo metódico de sus facultades
espirituales y morales. En la medida en que el trabajo ejemplar
del movimiento educativo Waldorf amplíe su esfera de influencia
según el patrón de las últimas décadas,
podremos enfrentarnos al futuro con esperanza. Estoy convencido
de que el trabajo de Rudolf Steiner respecto al niño ha
de valorarse como una aportación básica al siglo
XX, y considero que merece el apoyo de todas las personas que
aman la libertad.”
Bruno Walter, Dirigent
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