Individualidad y Sociedad
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La individualización sólo es posible en sociedad y para
ello surgen como elementos inductores la multiplicidad del encuentro
entre los seres humanos así como sus diferentes capacidades.
La Pedagogía Waldorf intenta crear las condiciones precisas
a través de una conformación integral de la enseñanza
y de un contacto humano múltiple. En este proceso las diferentes
capacidades y rendimientos de los alumnos no son criterios de discriminación
social. Allí donde las posibilidades del individuo son asumidas
y reconocidas como medida de su trabajo, se crea una comunidad a partir
de la aportación positiva de cada individuo. La comunidad y
el individuo crecen. La Escuela Waldorf ofrece un gran número
de ámbitos de experiencia para el desarrollo individual dentro
de lo social.

La educación social es una cuestión práctica y
debe ser ejercitada. El mejor resultado se alcanza precisamente allí donde
este aprendizaje se desarrolla de forma inadvertida, natural y auténtica.
La convivencia y el aprendizaje común en un grupo escolar durante
todo el período de formación de los alumnos constituye
una de las experiencias elementales en esta esfera. El hecho de que
los alumnos en la Escuela Waldorf no tengan que repetir curso forma
parte de los logros fundamentales en educación social. Los niños
aprenden durante muchos años a estudiar, a vivir, a alegrarse
o enfadarse juntos. Experimentan las consecuencias de un estímulo
o un impedimento desde una comunidad inviolable.
Las dificultades de desarrollo de un escolar no son castigadas
con sanciones adicionales, por el contrario se busca en el seno
del grupo
y la comunidad escolar un camino para cada individuo: El impulso
debe ser individual, pero ha de ser soportado por toda la comunidad.
Convivir significa también, buscar conjuntamente caminos
para resolver una crisis y transitarlos igualmente juntos.
Un ámbito especialmente fértil para el aprendizaje social
es la formación artística. Bien como contribución
a una escenificación teatral, bien participando en compleja
forma en euritmia o en la orquesta común , siempre se encuentra
el individuo aislado contribuyendo en una comunidad. Y con ello una
parte del individuo forma parte del todo. Múltiples niveles
de capacitación, inclinaciones e intenciones deben ser conjugadas,
coordinadas y unidas entre sí. Sin crisis y períodos
de dificultades el avance no es posible. Al final del camino está la
experiencia de que una comunidad es posible.
Con ello se ven abordados elementos de ejercicio de lo social
que pueden impregnar finalmente la vida del organismo escolar
en su
conjunto. También en la cooperación entre padres, maestros y escolares
se puede crear una obra de arte social que hace de la escuela una institución
significativa no sólo como lugar para la educación
infantil. La escuela se convierte, en el mejor sentido de la
palabra, en un Foro
Cultural. Harwing Schiller
Bibliografía:
Waldorf-Pädagogik – Ein Weg zur Persönlichkeitsbildung.
Eine Einführung für Lehrer, Erzieeher und Eltern, Wien, München
1984
Sefan Leber, Die P”adagogik der Waldor/schule und ihre Grundlagen,
3.ed. Darmstadt 1992
"Las escuelas americanas sufren una crisis de valores.
Según las proporciones habituales, la mitad de los niños
fracasa y la otra mitad se pregunta por qué precisamente
aprenden lo que aprenden. Para una democracia es conveniente
que existan varias alternativas. Entre estas alternativas, la
escuela Waldorf representa una posibilidad para que cada niño
crezca y aprenda según el ritmo de vida natural.
Para el alumno de corta edad esto significa un entorno sin competencia
ni lucha, en el que puede darse entrada a las maravillas de la
Ciencia y la Literatura
sin temor ni confusión.
Para el niño de mayor edad ofrece un plan de estudios que se plantea la
cuestión de por qué se aprende. Yo envié a dos de mis hijos
a una escuela Waldorf y fueron tratados de forma excelente”.
Dr. Raymond McDermott, Profesor of Education and Antropology,
Stanford University
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