Tolerancia activa frente a la violencia
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Siempre ha existido la violencia: los pueblos han llevado a cabo guerras,
y han intentado conseguir un dominio recíproco. Este siglo trajo
consigo nuevas formas de destrucción, con nuevas técnicas
armamentistitas, sistemas políticos totalitarios y la retransmisión
constante de hechos violentos en los nuevos medios audiovisuales.
Las almas infantiles son especialmente sensibles y se ven más
afectados por todo ello. La violencia se convierte también en
un fenómeno que progresivamente afecta más y más
a la Escuela. Es necesario en consecuencia actuar pedagógicamente
de tal forma que en el niño se desarrolle un “interés
libre y abierto” hacia todo lo que rodea al ser humano y dirija “la
atención del alma” hacia “el sufrimiento y la alegría
de sus semejantes” y hacia todo aquello que nos circunda en el
mundo sensible (R. Steiner). Sólo de este modo pueden generarse
las fuerzas opositoras al potencial de violencia interior de cada ser
humano.

El mundo del niño es una fiel reacción al modo de proceder
del mundo del adulto. Hoy en día nadie se puede sorprender – salvo
aquel que desde la ideología Rousseau contempla al niño
como un ser “bueno” por naturaleza – si se desarrollan
escenas de violencia de múltiple signo, tanto dentro de las
escuelas como en su entorno próximo, sucesos que no se pueden
minimizar y de los cuales se informa puntualmente de manera bien documentada – también
desde órganos periodísticos serios -.
Sin embargo el mismo filósofo veía que toda corrupción
era provocada por la civilización.
No existe duda alguna, allí donde la vida económica y
profesional se halla demasiado enfocada hacia el éxito, la productividad
y la imposición, donde la competencia extendida hasta alcanzar
la ruina de un semejante no es considerada reprobable, donde naciones
que han alcanzado el éxito económico sin escrúpulos
explotan sin medida – bajo el lema de la libre estipulación
de precios en el mercado mundial – en resumen: si este comportamiento
legitimado genera a continuación sombríos métodos
criminales y opresivos y traza rastros mafiosos, ¿cómo
se puede proteger a la infancia de estas influencias? La escuela no
queda exenta de la influencia de una creciente violencia ofrecida en
los medios audiovisuales. Esto resulta igualmente válido en
relación a las drogas y estimulantes, que aparentan ser lo que
constituye el mayor mérito del anhelado mundo adulto. Aun más
influyente resulta ese “lado oscuro” cuando el alma infantil
se encuentra en un proceso de búsqueda de orientación
moral, lo que se produce de forma marcada hacia la mitad de la edad
infantil, entre los 9 y los 12 años de edad, tal y como
indica Piaget.
No se puede pedir que la escuela pueda escindir esa antieducativa “violencia
contra violencia” del conjunto social, sin embargo podemos preguntarnos
cómo un niño puede ser reforzado, fortalecido e inmunizado.
Una difícil tarea de nuestro tiempo, en cual los lazos
religiosos y las tradiciones culturales se hallan debilitadas.
Sin embargo en esta etapa infantil la escuela puede, bajo todo
punto de vista, orientar y ayudar.
No es propia de la Pedagogía Waldorf la convicción de
que no se puede ejercer gran influencia a través de reglas o
máximas, o través de la predicación de la moral.
Más bien considera que el camino hasta el alma del niño,
y con ello también hacia su orientación, pasa simplemente
por la presencia, por la empatía. En el centro subyace el conocimiento
comprobable de que determinadas alegorías y relatos “en
miles de forma” actúan sobre la moral y la “empatía” social
cuando son transmitidos al niño en la forma adecuada.
“
La compasión, la empatía, es el verdadero misterio del
alma humana. Yace algo sumamente profundo en el hecho de que en un
alma encerrada en un cuerpo pueda sentir algo de la que otra alma se
alegra o por lo que otra alma sufre, de forma que este ir y venir de
fuerzas desde una a otra alma se produce realmente una forma de misterio
espiritual, aquí en mundo físico”.
En “el amor lleno de interés, en atento mirar a toda tristeza
y toda alegría de cualquier ser, en una firmeza del alma llena
de carácter subyacen, por así decirlo de forma inherente,
las más significativas y principales virtudes morales”.
El comportamiento humanamente digno hacia otros seres humanos
se crea desde el mismo sentir infantil. Por ello es importante
en
esta edad “ que
se aprenda a mirar con simpatía la bondad, con antipatía
la maldad”. Las consideraciones acerca de la configuración
social en las clases correspondientes al nivel educativo medio
se establecen en este sentido. Stefan Leber
1) R.Steiner, Die religiöse und sittliche Erziehung im Lichte
der Anthroposophie. Conferencia impartida el 4.11.1992 en¨Menschenschule
1946, 112.
2) R. Steiner, Ergebnisse der Geistesforschung, GA 62, Vortrag
vom 3.4.1913, 433 f
3) R. Steiner, loc, cit 435
4) R. Steiner, loc. cit
“Como psiquiatra con un interés especial en cuestiones
relativas al desarrollo y como madre de dos hijas que desde el
jardín de infancia hasta la finalización del Bachillerato
superior han visitado la New York City Rudolf Steiner School,
me ha fascinado principalmente cómo todo lo que los profesores
hacen con los niños en la escuela Waldorf corresponde
absolutamente a la respectiva fase de desarrollo de éstos.
Tengo la impresión de que mis hijas – la mayor está a
punto de finalizar los estudios de Medicina y la más joven
esta en el primer curso de Derecho – no sólo han
progresado desde el punto de vista intelectual, sino también
desde el punto de vista social y con respecto a tendencias culturales
y artísticas, y esto ha de agradecerse a la gran amplitud
y la profunda calidad del plan de estudios según el cual
han recibido las clases de sus profesores. “
Iona Ginsburg, M.D.,
Profesora Adjunta de Psiquiatría Clínica, Columbia University;
miembro de la junta directiva de la New York Society for Adolescent Psychiatry;
antigua presidenta de la Metropolitan Mental Health Association.
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