Drogas – la educación como respuesta
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Las estadísticas son escalofriantes: Los niños adictos
a las drogas son cada vez más jóvenes y su número
aumenta constantemente. Para muchos jóvenes el “mundo
real” aparece absolutamente irreal y sin sentido. Y dado que
muchos jóvenes no pueden encontrar en su vida ninguna meta llena
de sentido tienden a huir a un maravilloso mundo de ensueño
creado por ellos mismos. La educación Waldorf puede ayudar al
individuo a confiar en sí mismo y a conquistar el mundo; despierta
el interés social y abre un camino para descubrir el sentido
y el significado de la vida.

Lo que hace 20 años era algo impensable es en los años
90 una escena habitual: los traficantes de drogas se dirigen a muchachos
y muchachas cada vez más jóvenes, casi niños.
Ante todo son alarmantes las manifestaciones de los jóvenes
adictos sobre los motivos que les llevaron a iniciarse en el mundo
de la droga. Una característica constante en todas estas motivaciones
es la insuficiente calidad en sus experiencias. Se oyen quejas sobre
aquello que no han podido experimentar en la infancia y la juventud:
paz interior, sentimiento de libertad, equilibrio social, fantasía
autónoma, … se puede escuchar con sorpresa la manifestación
de estas carencias percibidas por los jóvenes, y sin embargo
caracteriza una tendencia muy general en nuestra sociedad. Por ello
no es sorprendente que la adicción a las drogas sea simplemente
la punta del iceberg de una cadena gigante de otras muchas adicciones.
¿Cómo se ha llegado a este explosivo desarrollo de la adicción
en el momento actual, que, según predicciones de los expertos,
hasta el año 2100 habrá atrapado entre sus garras
algo más de uno de cada dos coetáneos? Entre toda
la diversidad que en la civilización presente separa a
los hombres existe, sin embargo, un anhelo que les une: el deseo
de libertad individual.
Y condición previa para ello es la búsqueda de
sí mismo,
del propio yo y su origen espiritual. Una búsqueda que
sólo
puede tener éxito cuando puede elegir, rechazar, aceptar
y transformar Con frecuencia el interior de nuestra propia alma
sólo puede
ser reconocido a través de su imagen opuesta. Visto así,
las innumerables embestidas de la adicción son un amplísimo
campo de aprendizaje en el que el ser humano puede reconocer,
probar y sufrir qué es lo que quiere por voluntad propia
y que ha de rechazar porque le aleja de sí mismo.
La tarea esencial de nuestro tiempo no se encuentra en luchar
contra la droga, sino en fortalecer las fuerzas del Yo y la capacitación
para poder formar juicios autónomos. Los educadores en el hogar
y en la escuela deben confrontarse de forma profunda, ante todo, con
la cuestión de cómo posibilitar a las futuras generaciones
el desarrollo de una individualidad libre. Esta es una de las metas
fundamentales que se ha impuesto la Pedagogía Waldorf.
La Escuela Waldorf intenta contribuir al desarrollo de las capacidades
individuales de alumnos y alumnas a través de una intensiva
formación en el ámbito sensorial y una percepción
exhaustiva del alumno como individuo, cultivando la vida social y fomentando
una relación recíproca responsable.
El esfuerzo pedagógico está impregnado del convencimiento
de que el desarrollo de las facultades individuales de cada ser
humano decidirá si nuestro futuro hará posible una
evolución
digna del ser humano o no. Cualquier forma de adicción – en
su extremo la adicción a las drogas – es una señal
de aviso en nuestra sociedad que nos puede hacer despertar. Una
buena educación que abra al ser humano una fuente interior
de felicidad y armonía que nunca se agota, actúa
de forma preventiva. La solución no es el adoctrinamiento,
sino el descubrimiento de los ideales religiosos y morales del
propio individuo para una vida
humana en su sentido más pleno. Felicitas Vogt
Bibliografía:
Jarhrbuch Sucht 1994, DHS Henning Köhler, Jugend im Zwiespalt.
Eine Psychologie der Pubertät für Eltern und Erzieher,
4. ed. Stuttgart 1993
“Una serie considerable de principios de trabajo de la
Pedagogía Waldorf y de la filosofía que sirve de
base a ésta son relevantes en relación con los
actuales esfuerzos por reformar la educación en EEUU.
Tienen una importancia especial los esfuerzos por establecer
relaciones entre escuelas así como entre pedagogía,
cultura y sociedad. Los principios de la Pedagogía Waldorf
coinciden en sorprendente medida con los desarrollos científicos
más recientes relativos a la cuestión de cómo
aprenden y comprenden los niños”.
Dr. Paul DeHart Hurd,
Profesor em. of Science Education, Stanford University
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