Una educación medioambiental
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Los niños aman la naturaleza, los árboles, los animales,
el arroyo, las mariposas.
Maestros y maestras quieren profundizar ese amor infantil de tal
modo, que éste pueda convertirse en un sólido fundamento tanto
en el ámbito científico como en la relación práctica
con la naturaleza: a un amigo siempre se le tratará con cuidado,
tanto más cuando el bienestar de uno depende de bienestar de
aquel. Todo aquello que haga bien a la naturaleza, es bueno también
para el mismo ser humano. El amor a la naturaleza, su comprensión
a través de una base científica y el cuidado activo de
la mima son los tres niveles desde los cuales los alumnos y alumnas
de la Escuela Waldorf son conducidos hacia una participación
y cooperación con todo lo viviente durante toda su etapa escolar,
desde el mismo Jardín de Infancia.

Junto a la destrucción del entorno natural por el hombre, que
por otra parte siempre ha existido – aunque nunca en las dimensiones
catastróficas de hoy día – se encuentran, en todas
las culturas del mundo, fases en las que se produjo una cooperación
extraordinariamente fértil con la naturaleza. Estas épocas
trajeron el cultivo y la cría de aquellas plantas y animales
domésticos, de los cuales, todavía hoy, vive la humanidad,
y condujeron a crear variados y vivos paisajes formados por la mano
del hombre, que ofrecían espacio vital, al mismo tiempo, a un
gran número de plantas salvajes y animales no domésticos.
Era el resultado de un continuo juego de intercambio de preguntas
y respuestas en nuestra relación con la naturaleza a partir del
cual se desarrolló una “ciencia práctica” con
una consistencia propia, que no le va a la zaga a los modernos resultados
de las investigaciones ecológicas. Esta conducía
a un respetuoso cuidado del entorno natural, equitativo, tanto
con las necesidades
del hombre como con las condiciones de vida de la naturaleza.
Enlazar con esta tradición de una forma acorde a nuestro tiempo
es la exigencia del presente. El punto de partida nos lo enseñan
los mismos niños: aman la naturaleza, los animales y los árboles,
las flores y las mariposas. Si ese amor se profundiza y se afirma,
de él nacerán el interés y el sentido de
la responsabilidad.
En las Escuelas Waldorf se concede gran valor al hecho de que
a los conocimientos científicos se una el componente emocional: los
animales y las plantas son mostrados de una forma tan viva y comprensible
en sus formas de vida y sus interrelaciones en sus ecosistemas que
el alumno se siente emocionalmente afectado. No basta con trasmitir
los hechos fríamente. La enseñanza no debe dirigirse
solamente hacia el encuentro exterior, sino también hacia profundas
experiencias internas. Condición previa para ello es un fuerte
compromiso del maestro o maestra capaz de transmitir éste
a sus alumnos.
Pero todo ello no basta. Si las experiencias quedan limitadas
al nivel cognoscitivo y emocional, solamente quedará reforzada la tendencia
actual que ha conducido a la presente crisis ecológica: uno
se siente afectado, y sabe también lo que ha de hacerse – pero
no hace nada y es incapaz de aplicar su esfuerzo. Es decisivo en consecuencia,
que también el plano de la acción esté integrado
en la escuela: entre otras actividades se lleva a cabo el cuidado del
jardín y de los terrenos de la escuela, de un cultivo, o de
un paraje natural. En los niveles medio y superior se añaden
períodos prácticos en agricultura biológica y
explotación forestal.
Todas estas actividades transmiten la experiencia de que la naturaleza
es algo más que un simple almacén de materias primas
aparentemente inagotable, que nos permite una explotación
a nuestro antojo, sino que estará tanto más a nuestra
disposición
en el futuro, cuanto más conozcamos y respetemos sus necesidades
primordiales. Finalmente nos enseña a desarrollar la capacidad
de poner en práctica algo que hemos reconocido como correcto
y necesario. Andreas Suchantke
Bibliografía:
J. Bockemühl, Partnerschip with Nature W. Schad, A. Suchantke, Ökologische
Krise und Waldorfpädagogik – Die Umweltproblematik als Denkfolge
und Erziehungsaufgabe, en: F. Bohnsack, E.-M. Kranich (Hrsg.), Erziehungswissenschaft
und Waldorfpädagogik, Weinheim-Basel 1990, 260 – 289.
M. Schmitz, For City Children Nature is far more removed. Attempts
at finding a new relationship to nature. Autahi, A Journal for
New Zealand Rudolf Steiner Schools, No. 1, 1993, 26ff.
Autahi, A Journal for New Zealand Rudolf Steiner Schools, No. 1
1993, 26ff
A.Suchantke, Working in partnership with nature. Environmental
education in Rudolf Steiner Schools Autahi No. 1, 1993, 20ff
A. Suchantke, Partnerschaft mit der Natur, stuttgart 1993.
R. Wallmann, Die ökologische Erziehung an der Waldorfschule, en: S. Leber (Hrsg.),
Die Pädagogik der Waldorfschule und ihre Grundlagen, Darmstadt
1993, 247 –270.
“Si tuviera un hijo en edad escolar, lo enviaría
a una escuela Waldorf”.
Saul Bellow, Autor y Premio Nóbel
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