La comunidad escolar:
Una escuela para aprender a vivir en comunidad


• Autonomía de la escuela un desgastado lema, que sin embargo, constituye para la escuela Waldorf un fundamento con pleno sentido. En primer lugar significa autonomía de los profesores, independencia de directrices económicas y pedagógicas externas a la escuela, autogestión a través de los padres y maestros en el mejor interés de los niños. Se apoya en el convencimiento, de que también, y precisamente en una democracia, los planes económicos relativos a educación dejan sin explotar numerosos y valiosos recursos. En base a esta responsabilidad conjunta de padres, maestros y alumnos, las Escuelas Waldorf son lugares de encuentro social, empresas comunes que se desarrollan en cooperación con su entorno local.


¿Qué significa la autonomía de la escuela para una Escuela Waldorf?
Cada Escuela Waldorf es un organismo autónomo que se diferencia de su correspondiente entorno social y cultural en base a la propia iniciativa de un grupo de padres.
Se trata casi exclusivamente de un grupo de padres cuyos hijos se encuentran próximos o ya en edad escolar y están convencidos de la autenticidad de esta pedagogía. Tal organismo escolar se forma por tanto desde abajo, desde los propios niños. Esta autonomía está documentada y respaldada por una forma legal apropiada, que será establecida de forma distinta en función de las condiciones de cada país. Al iniciarse la actividad de la escuela nace una “autonomía interna” distinta, que ha de ser perfeccionada en un constante proceso de ensayo y error. Comprende el ámbito legal, el económico y finalmente el pedagógico. De cada uno de los diferentes grupos de personas que cooperan en la escuela se demanda algo diferente:
En el ámbito legal trabajan conjuntamente padres y maestros, para aportar a la escuela una organización y normas escolares; el claustro de maestros se otorga así mismo una organización propia en la que se distribuyen y se regulan las diferentes responsabilidades en todas las tareas de dirección escolar, así como en el trabajo colegiado y en el desarrollo de la vida de la escuela.
En el ámbito económico los padres constituyen la base fundamental – sobre todo en aquellos países en que el estado no presta ningún tipo de apoyo a la escuela libre. La existencia de la escuela se hace posible no solamente a través de la contribución económica de los padres, sino también a partir de su iniciativa y su capacidad de trabajo. Un aspecto más de la autonomía económica “interna” es la regulación de salarios, establecida por el mismo claustro de maestros para distribuir los medios disponibles según sus propios puntos de vista.
Llegamos finalmente a la autonomía del trabajo pedagógico, que se extiende en diferentes ámbitos: autonomía individual de cada maestro y maestra en la conformación de la enseñanza, autonomía del claustro de profesores de cada clase en el trabajo con un determinado curso, autonomía del conjunto del claustro de maestros en el trabajo constante sobre la forma específica de cada escuela (en cuya formación colaboran los padres asesorando) – desde el horario escolar hasta la transformación y actualización del programa educativo marco de la pedagogía Waldorf. Para alcanzar esta meta cada claustro debe participar en un proceso constante de evaluación y formación continua.
A partir de esta caracterización se puede vislumbrar que una autonomía entendida de esta forma no es posible sin el concepto de responsabilidad, tanto dentro del organismo escolar como externamente en la comunidad de las Escuelas Waldorf. La autonomía aparece de este modo, no como una meta en sí misma, sino como condición previa en la educación de los niños y jóvenes. Allí donde las escuelas, maestros y padres actúan solamente en base a directrices impuestas, no se puede desarrollar ninguna personalidad libre en el niño – los fatales experimentos acaecidos en las dictaduras fascistas y comunistas lo han demostrado sobradamente. Bruno Sandkühler


Bibliografía:
Eginhard Fuchs, Ingo Krampen, Selbstverwaltung macht Schule. Falltudien zur freiheit im bildunswesen, schriftenreihe des Europaischen Forum für Freiheit im bildungswesen Bd. 2, Frankfurt 1993
Walter Kugler, selbstverwaltung als Gestaltungsprinzip eines zukunftsorientierten Schulwesens. Dargestellt am Beispiel der Freien Waldorfschule, Stuttgart 1981
Stefan Leber, Die Sozialgestalt der Waldorfschule, Stuttgart 1991
Manfred Leist, Eltern und Lehrer. Ihr Zusammenwirken in den sozialen Procesen der Waldorfschule, 2. ed. Stuttgart 1988


“Rudolf Steiner estaba muy adelantado a su tiempo. Lo que descubrió en las primeras décadas de este siglo sobre el proceso de aprendizaje se va confirmando progresivamente mediante nuevos descubrimientos en lainvestigación del cerebro. Cada cual debe llegar a su propia realidad; la armonía entre cuerpo y alma, la inclusión de las sensaciones – todo ello tiene una importancia decisiva para el aprendizaje efectivo.
Las escuelas Waldorf trabajan sobre estas bases desde hace más de sesenta años, y es ahora cuando poco a poco se las va reconociendo. Aquí se realiza desde hace tiempo aquello que los principales investigadores del cerebro y pedagogos descubren sobre el cerebro humano.
Lo que sabía Rudolf Steiner entra ahora lentamente en la conciencia pedagógica de los años ochenta”.


Gabriele Rico, Ph. D., Profesor of English and Creative Arts, San José State University


 
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