Nuevas ideas para enfrentar los desafíos del futuro
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Un sistema educativo que tiene como meta la revitalización del
pasado nunca estará en disposición de preparar a los
jóvenes para los desafíos del futuro. La Escuela Waldorf
es una respuesta a estos desafíos. Comenzó su andadura
como una escuela para los hijos de algunos trabajadores en el sur de
Alemania y hoy existen Escuelas Waldorf allí donde un grupo
de padres y maestros quieren fundar juntos una escuela en la que los
niños sean educados de una forma sana, para alcanzar su independencia
y ser capaces de asumir responsabilidades. En la Escuela Waldorf no
se hacen diferencias por motivos sociales, religiosos o de nacionalidad.
Los pedagogos Waldorf trabajan en los campos de refugiados de la
Franja de Gaza así como en Manhattan, en la Favelas de Sao Paulo y
en Helsinki, en las poblaciones negras de Sudáfrica y en las
jóvenes democracias de la Europa Oriental para educar a los
niños de forma que puedan conquistar aquellas capacidades necesarias
que les permitan jugar un papel activo en el mundo.

Transcurridos 75 años desde la fundación de la primera
Escuela Waldorf en 1919 en Stuttgart, hoy día, 10, 000 niños
en todo el mundo son educados en base a la pedagogía Waldorf,
en más de 600 escuelas Waldorf, más de 1,000 Jardines
de Infancia Waldorf y cientos de hogares en los que se aplica la pedagogía
curativa.
En Sudáfrica existen, desde hace muchos años, Escuelas
y Jardines de Infancia Waldorf.
En los últimos tiempos este impulso pedagógico ha sido
acogido también en pequeños municipios y en seno de culturas
tribales tradicionales. En Namibia y Kenia existen instituciones pedagógicas
Waldorf, en Egipto, dentro del proyecto Sekem, se ha establecido un
centro de educación de adultos, un jardín de infancia
y una escuela. Cientos de niños fellah reciben aquí su
formación escolar. También en Israel hay jardines
de infancia, escuelas e instituciones para deficientes.
En el subcontinente índio trabajan en la actualidad unas 14
escuelas del movimiento Nanhi-Dunja en pleno corazón del conflicto
cultural y social allí existente, e incluyen elementos de la
Pedagogía Waldorf. Desde hace algunos años profesores
Waldorf enseñan también en Japón. En Manila se
está construyendo un jardín de infancia.
En América Central y Sudamérica existen también
Escuelas y Jardines de Infancia Waldorf, en Argentina, Brasil, Colombia,
Ecuador, México y Uruguay. Además se gestionan diversos
proyectos con los niños de la calle en medio del crisol de razas
existentes en grandes ciudades como Sao paulo, Santiago de Chile y
Bogotá.
El movimiento de Escuelas Waldorf en Norteamérica comprende
casi cien escuelas e igual número de jardines de Infancia en
Estados Unidos y Canadá. En el sur de Dakota los indios
Lakota, por ejemplo, se esfuerzan en la actualidad en levantar
una Escuela
Waldorf dentro de su reserva.
En casi todos los estados de la Europa Oriental y en el Sudeste
de Europa se han creado en estos últimos años varias instituciones
pedagógicas Waldorf: en Estonia, Lituania, Croacia, Eslovenia,
Polonia, Rusia, Eslovaquia y en la Republica Checa, en Hungría
y en Ucranía. Sólo en Rusia trabajan más de 40
iniciativas en pro de la fundación de Escuelas y Jardines de
Infancia. En Bischtek en Kirghiz, bajo la presidencia de honor del
escritor Tschingis Aimatow abrió sus puertas el centro integrado “Nadjeschda”.
También en Georgia se trabaja en la actualidad en la construcción
de instituciones pedagógicas Waldorf.
La mayor parte de las instituciones que trabajan según la Pedagogía
de Rudolf Steiner están enclavadas en Centroeuropa (Bélgica,
Alemania, Holanda, Suiza, Austria, Lichtenstein, Luxemburgo), pero
también existen en Escandinavia (Noruega, Suecia, Dinamarca
y Finlandia) así como en Italia, España, Portugal y Francia.
Desde hace tiempo los pedagogos Waldorf despeñan una importante
labor en Gran Bretaña e Irlanda, así como en otros países
de habla inglesa como Australia y Nueva Zelanda.
Con la extensión en todo el mundo de la pedagogía Waldorf
no se intenta enviar un impulso misionero europeo, ni se trata de impulsar
un imperialismo cultural. El plan educativo de la Escuela Waldorf no
pude ser transplantado a otro espacio cultural como una formula preestablecida,
sino que precisa de una integración social y cultural a la correspondiente
cultura de la propia región. La Pedagogía Waldorf se
ha de orientar permanentemente hacia el niño individual y sus
leyes de desarrollo. Una Escuela Waldorf en entorno de una Favela sudamericana
se diferenciara en gran medida de otra en Manhattan. La concreción
de la Pedagogía Waldorf entre la multiplicidad de las condiciones
de vida entre las más diferentes culturas de este planeta es
fundamentalmente una cuestión de formación del profesorado.
Por ello en muchos países existen Seminarios de Formación
de Maestros Waldorf. Bernd Ruf.
“Me llamó la atención como reaccionaban
los antiguos alumnos Waldorf. Estaban tan familiarizados (allí donde
otros se mostraba extrañados). Parece como si hubieran
abandonado su escuela `pedagogizados’ en tanto que en ella
no regía la competencia, sino un pensamiento y diálogo
imparcial conjunto. Tampoco tenían la costumbre que observo
en los estudiantes de todas partes de dirigirse únicamente
al `profesor´ para afianzarse. Se dirigían a todos
y no directamente en la jerga de la materia.”
Martín Wagenschein en “Erinnerungen Für Morgen”,
1983
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