El hombre es algo más que cuerpo y alma
El hombre se relaciona de formas muy diferentes con el mundo: a través
de la actividad física, la vida anímica y el ámbito del
pensamiento.
Rudolf Steiner subrayó esta relación ternaria, estableciendo incluso
la interrelación de estas tres actividades entre sí, así como
con la organización corporal.
El hombre no es un ser unidimensional; pero es, en primer término, el
sano desarrollo del cuerpo y del alma la condición previa para que la
individualidad espiritual pueda servirse de esos instrumentos, es decir para
poder ser activa.
La cabeza, el corazón y las manos tienen igual importancia en el desarrollo
del niño. Por ello la Pedagogía Waldorf impulsa del mismo modo
el
desarrollo
de las capaciades cognitivas, morales y práctico-manuales.

En el ámbito educativo es de enorme importancia la forma en que al niño
se le transmite la imagen del hombre. Una imagen del mundo reducida o distorsionada
por criterios ideológicos parciales pueden cerrar al hombre en desarrollo
el paso hacia sí mismo.
La Escuela Waldorf intenta prevenir ese peligro a través de la comprensión
del ser humano de una forma múltiple, desarrollada fenomenológicamente.
Por ello al iniciarse el estudio de las Ciencias Naturales en la cuarta clase
aparece un amplio estudio del hombre. Esta forma de consideración se orienta
desde puntos de vista básicos, que para el niño resultan compresibles.
El punto central lo constituye la reflexión sobre la figura humana.
Para ello se ponen de relieve los principales formativos: la forma esférica
de la cabeza, la constitución semicircular del esqueleto en el tronco
y la forma lineal de las extremidades. Estas leyes formativas pueden ser “comprendidas” por
el niño en una forma plástica aplicando ejercicios relativos de
tipo gráfico, plástico ó pictórico. Los elementos
artísticos de la enseñanza se relacionan finalmente con algunos
otros aspectos aprendido en las restantes asignaturas, como p.ej. la geometría.
Los principios formadores típicos de la figura humana pueden ser aprehendidos
como elementos de una geometría esférica. En la cabeza humana
se puede descubrir una esfera constituida de forma completa, en el tronco,
el fragmento
de una esfera y en las extremidades un radio, un movimiento lineal.
De hecho, es precisamente en la capacidad de reflexión del ámbito
de la cabeza donde se muestra la posibilidad de representar un mundo interior
propio. El proceso rítmico de la respiración constituye un juego
de intercambios con el mundo circundante. Lo propio y lo extraño se tocan
y por el mundo interior no se muestra tan cerrado como en la cabeza. En los miembros
se ha superado el aislamiento, la imagen de las extremidades demuestra la capacidad
de la vida volitiva para actuar en el mundo de forma activa. A través
de éstas el hombre se abre al mundo.
Ampliada mediante tales descubrimientos la concepción de la naturaleza
global del hombre se hace más rica y clara, y por ello la enseñanza
antropológica en la escuela Waldorf intente inspirar al niño y
abrirle una puerta de acceso al mundo a través de la comprensión
de su propio ser.
Hartwig Schiller
Bibliografía:
Stefan Leber, die Menschenkunde der Waldorf-Pädagogik, Stuttgart
1993
Rudolf Steiner, Allgemeine Menschenkunde als Grundlage der Erziehung (GA 293),Dornach
1980
“Curiosamente, otros movimientos pedagógicos independientes,
que son mucho menos sólidos en sus esfuerzos de integración-
en todas las capas de la educación, la ciencia y la humanidad – han
recibido mucha mayor atención. En un tiempo de búsqueda
y de apreciación de nuevos valores en la educación
americana, el movimiento Steiner, con su comprensión única
del niño y con los muchos años de práctica
pedagógica y experiencia institucional, merecen el examen
informado de aquellos que se preocupan por la educación
y el desarrollo del hombre como un todo.”
Prof. Douglas Sloane PhD, Columbia University
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