El ser humano es el arquetipo de la creación

Según la concepción más aceptada hoy día, se considera al hombre como el animal más evolucionado de la creación, como el producto final del proceso evolutivo.
Si comparamos sin embargo el desarrollo biográfico y fisiológico del ser humano con el de un mamífero superior podemos descubrir fenómenos que dan motivo para cuestionar la validez de esta teoría.
Universalidad, capacidad de adaptación, imaginación consciente y creativa pertenecen a la categoría de las cualidades primordiales del ser humano. Mientras que el animal es un milagro de la especialización y está adaptada a muy determinadas condiciones de vida, el hombre lleva en sí mismo, concentrada toda potencialidad posible. A través de un largo período de desarrollo en comparación con el animal (la infancia), los hombres son los habitantes más versátiles y flexibles de la tierra. En este sentido el hombre es el arquetipo de la creación.


“ Todo aquello que la naturaleza es capaz de engendrar a partir de sus propias fuerzas debe ser engendrado por el hombre de forma consciente a partir de su propia naturaleza.” Es así como Rudolf Steiner describe la relación singular del hombre con la Naturaleza y cuál es su lugar en el mundo. A través de cada ser humano las cualidades arquetípicas propias de la naturaleza alcanzan una expresión individual y pueden ser simultáneamente llevadas a la conciencia. En palabras de Teilhard de Chardin: La evolución tiene una percepción de sí misma en la conciencia de cada individuo.” El ser específico del hombre viene dado por su capacidad de aprehender conocimientos de forma consciente a través de la actividad de su pensamiento.
En tiempos antiguos la relación entre el macrocosmos y el microcosmos del hombre se entendía de una manera instintiva. Hoy día podemos re-descubrir conscinetemente como los principios del Cosmos aparecen en todo el ser humano de forma individualizada.
Podemos superar la dicotomía Naturaleza-Ser Humano; la evolución del mundo y el hombre están unida intrínsecamente. “El hombre no es la meta de la evolución, pero desde su inicio está integrado en ella.”
Se ha dicho que “el hombre posee aquello que el animal es”; todo aquello que los animales pueden hacer con sus garras, sus alas, sus uñas y aletas, o desde su rebaño, su enjambre o su colonia es realizado por los hombres con sus herramientas, su tecnología y su cultura. Goethe hizo la siguiente observación: el animal realioza su aprendizaje vital a través de su anatomía, el hombre sin embargo debe enseñar a sus órganos como responder a las exigencias de la vida.
El comportamiento animal es primordialmente instintivo; su forma de vida, su modo de alimentarse o de defenderse está determinado por su constitución. Los animales son genios en determinados ámbitos, pero parciales en sus capacidades. Un castor puede utilizar su habilidad ingenieril en la construcción de un dique, un pájaro tejedor sólo puede construir un determinado tipo de nido colgante, un jaguar no puede pastar, un águila no puede abrir una semilla.
Los hombres pueden realizar todas estas actividades, esencialmente con la ayuda de herramientas o de técnicas. Lo que un solo hombre no puede alcanzar, lo puede conseguir un grupo de hombres. El lenguaje, las estructuras sociales y otras formas culturales habilitan al ser humano para trabajar conjuntamente. El hombre reúne todas las capacidades y cualidades que se encuentran diseminadas parcialmente en los diferentes animales. El hombre es el ser más universal entre todos los seres vivientes. Si los niños aprenden a conocer a los animales de este modo, podrá nacer de este conocimiento un sentido sano sobre su responsabilidad frente a los mismo. En los niveles superiores de educación Waldorf los escolares aprenden a conocer las complejas relaciones que los animales mantienen en sus ecosistemas.
Es una realidad que el hombre lleva en sí, en potencia, las cualidades del mundo global.
Las leyes del mundo mineral se expresan en el cuerpo físico, y de este modo p.ej. los huesos y la posición erguida expresan una especial relación con la fuerza de la gravedad. A través de nuestro organismo (digestión, respiración, reproducción) estamos conectados con procesos vitales que son propios del mundo vegetal. Conjuntamente con el mundo animal vivimos en la esfera sensible de la organización neurosensorial, el instinto, el impulso y la capacidad de movimiento. En tanto que los alumnos conocen este tipo de relaciones pueden establecer continuamente una conexión entre éstas y sus propias experiencias.
Los hombres se caracterizan por su apertura, especialmente en la infancia. Rudolf Steiner ha descrito al niño pequeño como “un completo órgano sensorial.” Es por ello que la influencia formativa del entorno es enorme. El niño se halla determinado genéticamente en menor medida, sin embargo, casi todas las formas de comportamiento y una gran parte del desarrollo psicológico más preciso se adquieren a través de la interacción con el entorno. Y puesto que cada niño es algo más que cuerpo y alma, un ser particular dotado de espíritu con una biografía única, esta interacción se expresa en cada ocasión de forma diferente. Es el yo humano el que contiene en si mismo todo el Cosmos en su potencial arquetípico. En qué medida este potencial se muestra de hecho es una cuestión individual. Solamente un entorno y una educación donde esta conciencia de la cualidad espiritual del hombre está viva, pueden ayudar al ser humano a agotar todo su potencial.
De ello se deduce que el niño necesita otros hombres como imagen, hombres concientes de su influencia moral, Un niño que crece en un medio moral aprende a actuar moralmente en su entorno. Cada mañana los alumnos y alumnas de la Escuela Waldorf recitan un texto en el cual se pone un manifiesto la relación espiritual de la humanidad con la Naturaleza.
Martyn Rawson


Bibliografía:
Friedrich kipp, Die Evolution des
Menschen im Hinblick auf seine lange
Jugendzeit, Stuttgart, 1980
Rudolf Steiner, Die Erziehung des Kindes
(1907), Dornach 1988


“Personalmente creo que la educación ofrecida en las escuelas Steiner tiene un valor incalculable y contiene lo mejor de las tendencias de desarrollo modernas y las esperanzas de futuro para la educación. Lo que tiene de particular es que es internacional, educa a alumnos en todo el mundo y prospera en Japón, la República Sudafricana y Latinoamérica, incluyendo las favelas de Sao Paulo, al igual que en Europa, los Estados Unidos e Israel… sin embargo, en este país (Reino Unido) las escuelas siempre se han visto dificultadas por la falta de una ayuda financiera pública.”


Lord Ritchie of Dundee


 
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