El desarrollo
del niño siempre en el punto central
La pedagogía Waldorf es un proceso educativo integra cuyo centro
lo constituye
el apoyo al desarrollo autónomo del niño. Este proceso se presenta
tanto en los diferentes contenidos educativos de los distintos niveles escolares,
como en la forma de la enseñanza misma. En el Jardín de Infancia
el niño aprende a desarrollar sus facultades creativas cultivando el juego.
En su nivel básico, toda la enseñanza está orientada según
el proceso por el cual el niño desarrolla su conciencia del mundo que
le rodea. El adolescente descubre, prácticamente al mismo tiempo que alcanza
la madurez sexual, su capacidad para pensar de forma autónoma. En el nivel
educativo superior se les exige a los alumnos el ejercicio de este pensar autónomo,
así como de la comprensión de hechos complejos.

“…
una escuela libre es aquella que permite a enseñantes y educadores integrar
en la educación todo aquello que, desde su conocimiento del se humano,
desde su conocimiento del mundo y desde su amor al niño, consideran esencial.” Rudolf
Steiner
El niño es en sí mismo un ser en desarrollo. Desde ese punto de
vista toda actividad pedagógica debe contemplar dos aspectos: que el desarrollo
se produce desde el pasado hacia el futuro y el niño se transforma alo
largo del proceso, y que el niño que está ante nuestros ojos se
encuentra en uno de las etapas de esa transformación.
El maestro debe ser conciente de ambos aspectos. Cuando conozca al niño,
entonces lo amará. Y cuando llegue a conocerlo de esta manera su actuación
hacia el niño, desde este amor, será siempre en beneficio de éste.
Sobre la base de un amor fundamentado en el conocimiento, la actividad pedagógica
se convierte en arte. La Pedagogía Waldorf pretende establecer esta relación
entre el maestro y los niños o adolescentes. La Antropología correspondiente
a cada época biográfica se convierte, de este modo, en base del
método pedagógico y didáctico. El conocimiento de este hombre
en ciernes no se limita a su naturaleza visible, sino que junto a su desarrollo
corporal también considera su ser invisible, que engloba los aspectos
anímicos y espirituales.
El contenido y la materia de la enseñanza se deben orientar, por un lado,
en base al conocimiento que el niño debe obtener para la vida, pero por
otro lado debe tener en cuenta aquello que a través de la materia impartida
se desarrolla en el alma del niño y en el momento en que ello ha de
acontecer de acuerdo con su edad.
De este modo, la materia educativa es primera línea u medio pedagógico,
de forma que el currículum de la escuela Waldorf, así como el método
pedagógico empleado, han sido completamente establecidos en función
de la fase del desarrollo del niño. En los primeros años corresponde
a las necesidades del desarrollo infantil una educación artístico-imaginativa
unida a una relación entre el maestro y niño impregnada de autoridad,
pero de una actividad llena de amor. Con la pubertad crece la capacidad del joven
para relacionarse con los hechos del mundo a partir de las fuerzas de su propia
personalidad. Ahora corresponde desarrollar el propio juicio, como juicio estético,
moral y cognoscitivo y para ello hemos de mostrar al joven el camino desde el
prejuicio hasta la formación de un juicio de validez universal. El pedagogo
se presenta ahora como amigo y ayuda al joven a encontrarse a sí mismo
y a conquistar el mundo. La meta está en que éste, como ser pensante,
camine sobre el mundo comprendiéndolo, que como ser que siente, desarrolle
la capacidad de vivir una convivencia social, que como ser volitivo sea capaz
de actuar creativamente en lo grande y lo pequeño. Una meta de este tipo
establece en si misma, como condición previa, una relación libre
y creativa entre maestros y alumnos. Por ello, la Escuela Waldorf lucha contra
la tutela del Estado y el mundo económico y reconoce como única
autoridad legitimada el propio ser niño y aquello que en el niño
perciben quienes trabajan directamente con él.
Por eso la Escuela Waldorf no conoce lo que significa una pedagogía administrada
burocrática y jerárquicamente, sino que se constituye bajo el principio
de la autogestión colegiada.
Wenzel Götte
Bibliografía:
Fritz Bohnsack, Ernst-M. Kranich (Hrsg.), Erziehungswissenschaft
und Waldorf-pädagogik.
Der Beginn eines notwendigen Dialogs, 1990
Stefan Leber (Hrsg.), Die Pádagogik der Waldorfschule und ihre Grundlagen,
3. ed. 1992
Stefan Leber (Hrsg.), Waldorfschule heute. Einführung in die Lebensformen
einer pädagogik, 1993
Christoph Lindenberg: Waldorfchulen: angstfrei lernen, selbsbewusst handeln.
Praxis eines verkannten Schulmodells. 1975
Rudolf Steiner (Hrsg.), Die Erziehung des Kindes vom Gesichtspunkt der Geisteswissenschaft,
1906
“La primera escuela Steiner fue
fundada en Stuttgart, poco después de finalizar la Segunda
Guerra Mundial, por el austriaco Rudolf Steiner, que consideraba
que la educación
debía abarcar toda la personalidad del alumno, incluyendo
el sentimiento y el espíritu. El no solo pensaba que los
niños tienen fases de desarrollo sensitivas para diferentes
contenidos y actividades (tal como las mencionó la pedagoga
pionera María Montessori), sino también que determinadas
actividades pueden ser llevadas a cabo mejor en determinados
momentos del día. Simon Hinks, Presidente de la Brighton’s
National Unión of Teachers, dijo: Intenta ofrecer precisamente
aquellas cosas, por ejemplo artes expresivas, que no pueden ofrecer
las escuelas estatales por las presiones del Plan Nacional de
Estudios.”
Nicholas Bagnall, The Independant
|