Aprender
a conocer y a amar el mundo tal como es
Toda verdadera comprensión exige otra condición previa al
acto
de percibir. Una experiencia sensorial en su máxima amplitud juega un
papel fundamental en el desarrollo de los sentidos, proceso que se continua a
lo largo de los primeros años de la vida del niño. Un siguiente
paso en el proceso de aprendizaje lo constituye el progresivo aumento de la toma
de conciencia de aquello que percibe. El niño aprende entonces a reconocer
los aspectos esenciales de un determinado fenómeno. La aproximación
fenomenológica a las ciencias naturales y humanísticas- cuyo inicio
se produce en la cuarta clase- tiene un papel central en la Educación
Waldorf. En los primeros años se opta por enfoque de las materias escolares
más vivo y basado en la experiencia.

Ayudar a los niños a orientarse en el mundo actual y a poder conformar
el mundo del mañana significa para el adulto, en principio, recordar cuál
es el fundamento de la experiencia y la actividad humana.
¿
Cómo percibe un niño el mundo? ¿Qué motivos
impulsan a actuar al adulto?
Los niños se hallan abandonados sin protección a las impresiones
externas – tanto a buenas como a malas impresiones. – Desde el punto
de vista de la Pedagogía Waldorf aparece como un aspecto importante para
el desarrollo sano del ser humano, así como para el desenvolvimiento de
sus facultades a lo largo de la vida, que el niño pequeño encuentre
un impulso de imitación para su propia actividad en al misma actividad
de los adultos que le rodean. Los ritmos del día, de la semana y las fiestas
del año constituyen un reforzamiento de la constitución física
y del ámbito volitivo.
Precisamente a aquellos niños que viven en un mundo técnicamente
muy avanzado es a quienes se debe abrir sus sentidos para descubrir la multiplicidad
de la Naturaleza de los fenómenos del mundo. Los contenidos de la enseñanza
en la Escuela Waldorf son objeto de ejercicio para este importante aprendizaje
de una percepción precisa, la vivencia de cualidades diferentes y la consecución
de una seguridad en sí mismos. Los pedagogos de la Escuela Waldorf conciben
la enorme profusión de experiencias “de segunda mano” que
llegan a través de los medios de comunicación como un serio
peligro para el desarrollo infantil.
Pero no solamente los sentidos son decisivos. ¿Qué experimentamos
a través del fenómeno? ¿Cómo desarrollamos una relación
con nuestro entorno, con los seres humanos que nos rodean? La pedagogía
Waldorf tiene como labor fundamental el cultivo y la diferenciación del ámbito
anímico.
Los campos educativos descritos hasta aquí se hallan unidos a una amplia
actividad en la Escuela. Se pinta, se modela con cera y arcilla, se teje, se
cose y se realizan otras muchas actividades. También se visita a un agricultor,
se siembra, se cosecha, se muele el trigo, y se cuece el pan. Se construye un
muro. Las actividades prácticas complementan la formación en la
edad adolescente. Determinada por las posibilidades existentes, se realiza una
práctica agrícola o forestal de varias semanas de duración
en la novena clase, en la décima clase se impartirá una práctica
agrimensura, junto con un período posterior de prácticas en el ámbito
social. En esos momentos especiales de la experiencia escolar se ejercita la
propia actividad y la relación hacia el y hacia a otros seres humanos
en un entorno evidente de responsabilidad. Ese ejercicio de la propia actividad
recurre a capacidades “ sembradas” anteriormente: percibir correctamente,
la alegría en torno ala imagen creada por uno mismo, que después
es desarrollada con entusiasmo y se pone en práctica de forma reflexiva.
Las múltiples actividades artísticas, manuales y tecnológicas
realizadas en las Escuelas Waldorf sirven también de apoyo a este
proceso.
Los métodos y contenidos de la enseñanza, adecuados a las exigencias
científicas generales que se imparten en las clases superiores, recaen
sobre jóvenes personalidades desarrolladas de tal forma, que no se ven
abrumados por la abundancia de los conocimientos y errores actuales, ni avasallados
por la tecnología, sino que concientes de sus capacidades pueden aplicar
sus conocimientos y técnicas de una forma humana y respetuosa de
su entorno.
Las capacidades sociales no se adquieren a través de teorías e
ideologías, la convivencia y el trabajo en equipo dentro de la comunidad
escolar, con padres y profesores que construyen y reciben una orientación
formativa para el futuro de sus hijos y de la sociedad, constituyen, juntamente
con la vida en familia, el elemento más importante para una vivencia
personal y social. Walter Hiller
Bibliografía
Erhard Fucke, Die Bedeutung der Phantasie …, Stuttgart 1972
Hans Müller- Wiedemann, Mitte der Kindheit, Stuttgart, 1980
“Mi especial interés va dirigido a las escuelas
progresistas y las escuelas Steiner… estas podrían
proporcionarnos una diversidad mucho más sana en la educación
de este país desde el punto de vista del derecho de elección
por parte de los padres.”
Lord Young of Dartington
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